El Gurú del Amor
“El Gurú del Amor Regresa” Se leía con grandes letras en la portada de la famosa Revista de noticias y chismes especializada en misticismo “New Aging”.
Mientras sus seguidores se enteraban con
asombro de la noticia, no se imaginaban el rol protagónico que les tocaría vivir
a muchos de ellos al lado del famoso Babas-Sai, Joven Gurú, que había adquirido
celebridad en los círculos místicos por su abierta práctica del celibato como
camino espiritual, —contrario a algunas prácticas de oriente— y quien promovía
sus propias técnicas de meditación, adquiridas de fuentes secretas, reveladas
para este milenio por un oráculo de luz, según él. para llevar así a la
realización plena del ser a sus miles de seguidores, que no se perdían detalle
del carismático Gurú. Se enteraron también por la Revista, que una extraña
condición energética llevó a Babas a un aislamiento de 40 días sin comer ni gusanos
de maguey, ni beber pulque, a una cueva misteriosa del Tíbet, donde según narra
una antigua leyenda, varios monjes y santones encontraron la iluminación y la
trascendencia desde este burdo plano material hacia los planos astrales
superiores del universo, dejando sus cuerpos incorruptos en posición meditativa
como evidencia, abonando así para un cambio dimensional global, tan esperado
por los versados en el tema de la era de Acuario. Por esto, monjes de un
monasterio cercano, custodian la cueva y veneran los cuerpos como reliquias
sagradas, pues les atribuyen poderes, les ofrecen cantos, rezos, bailes, un
baño anual, así como flores e incienso.
Pues fue ahí —explicaba el artículo—
donde Babas decidió irse a meter para hacer su retiro, y que según el
articulista, casi le cuesta la vida, por el frío glacial que reina en esos
lugares, las precarias condiciones de higiene, aunado al olvido de su gorro y
abrigo de pluma de ganso favorito.
La ansiada conferencia tuvo lugar una
semana después en un lujoso Hotel de la zona más exclusiva de punta Cancún. Ahí
reveló a sus seguidores, que abarrotaban el lugar, que el camino místico es
seguro y que entendió que lo que
encontró era lo contrario a lo que buscaba, confirmar sobre el celibato,
que este no era necesario para alcanzar la iluminación y que cuando abandonó dicha
idea, comenzó a sentirse más pleno y se libró
de los bloqueos que se le presentaban en el área del chacra muladhara. Como corolario
a esta revelación, encontró en el mismo vuelo de regreso a la persona idónea para
romper su celibato y que todo esto le fue revelado previamente en su meditación,
entre castañeo de dientes, temblores, carne de gallina y escalofríos en la
espalda.
Esta historia fue confirmada a la
redacción por un cercano discípulo del Gurú, que viajaba con su novia y una hermana
de ella en el avión de regreso de Londres a México, y que reveló los detalles.
La chica — la cual Babas no conocía más que en sueños— viajaba con la pareja y se la presentaron antes
de abordar; jubilosamente observaron la transformación que tuvo lugar en los
rostros del Gurú y de ella al conocerse, les brillaron los ojos y la felicidad
que experimentaron fue mutua, un sentimiento desconocido surgió del encuentro
para beneplácito de ambos y de la humanidad.
Juntos y felices ahora, descubrieron ser
almas gemelas, y declararon a los reporteros que al conocerse, la vida les daba
una nueva oportunidad. Después de su arribo ya frente a los medios, el Gurú la presentó como su prometida.
Todos se regocijaron con ellos, aplaudieron a rabiar y les echaron porras, confeti
y serpentinas, hasta perderlos de vista en el aeropuerto, todos pensaron que
finalmente triunfaba el amor. Cuan ajenos estaban del terrible desenlace que
tendría esta historia gozosa solo unos meses después.
Se habían encontrado y esto era como
sacarse el premio mayor, destilaban amor, tranquilidad, deseo y confianza. Él,
basado en sus principios místicos, le compró un anillo de diamantes y le propuso
matrimonio de rodillas, el amor lo transformó todo y ahora era un entusiasta
promotor del matrimonio como camino espiritual. El discurso del Gurú incluyó
ahora frases como: “tú puedes dar felicidad a tu pareja” y “vive sin miedo en
pareja”
El día de la ansiada boda por fin llegó,
la asistencia fue masiva, se casaron frente a la playa en un exclusivo Resort y
la boda fue oficiada por tres ministros de diferentes denominaciones espirituales
que incluía; un Sacerdote Sickh, un Ministro Zen, un Monje Sufí, que lucía un
hermoso turbante blanco con sus cejas negras y largas barbas blancas, y hasta un
Chamán de Michoacán con tambor, huaraches y su traje típico lleno de patrones geométricos
y brillantes colores. todo un ejemplo de ecumenismo místico nunca antes visto.
Ya en la fiesta de bodas —amenizada por
un grupo de Rock— todos se divirtieron
mucho y disfrutaron de un fastuoso banquete que incluía entre otras delicadezas
culinarias: comida vegetariana, tailandesa y barbacoa de manatí con piña y coco
estilo hawaiano, así como vinos franceses y alemanes para facilitar la
digestión y mousse de chocolate de postre; solo para los místicos más versados
en la prácticas avanzadas y que desearan de paso visitar planos astrales
superiores durante la fiesta, se sirvieron licuado de chaya con peyote, hongos
alucinógenos en hoja de plátano, marihuana en porros reglamentarios y un poco de
Charanda de Morelia, que de contrabando introdujo el Chaman en una pachita que
llevaba siempre en su morral y que en un círculo selecto compartieron con el novio.
El Gurú se puso en un estado lamentable
a un pelito de morir, pero permanecía de pie gracias a su entrenamiento de años
con sus cuates del bajo mundo; entonces, para consumar la unión y temiendo lo
peor, tomo rápidamente a la novia, que por cierto lucía como un ángel caído,
con su traje blanco perlado muy entallado, revelando sus encantos femeninos, cubierto
de encaje, con alas de plumas blancas, miriñaque, tocado de perlas, ramo de flores
de cempaxúchitl para contrastar —algunos dijeron que era de mal agüero— y una
cola con flecos plateados que le arrastraba 10 metros. Llevándola del brazo
entre vítores al tálamo mullido, mientras sonaba la marcha nupcial de Aida. Baba-Sai
enfundado en un smoking azul marino de terciopelo con corbatita roja, tambaleante
en el último tramo, la introdujo en brazos hasta el interior del nido de amor. Era
una cabaña maya —Sáasil-uh— flanqueada
por dos inmensas antorchas, con techo de palma, bellamente adornada para la
ocasión, llena de flores y regalos, y que se encontraba al fondo semi oculta en
un remanso de la playa. Sin darse cuenta, en un instante el ya estaba muerto
viendo la escena desde arriba en el techo, o ascendido o tal vez alcanzó
la plena iluminación en ese lance, por
la expresión de satisfacción en su rostro en vez de un burdo rictus mortis,
como confirmaron los camilleros de la morgue.
En la reseña final del evento, la
Revista “New Aging” señaló la posibilidad de que hubiera substancias prohibidas
en la fiesta, aunque oficialmente se negó todo. La fiesta continuó hasta el
amanecer, terminando con un sonidero de música grupera, birria y cerveza de
barril para los desvelados. Algunos comensales se quedaron dormidos bajo las
mesas y en las sillas, pero la alegría y la convivencia, como el amor, todo lo
soporta. Concluyendo así que el Gurú dejó un legado de sabiduría y que con su
vida puso ejemplo para alcanzar la escurridiza iluminación, a pesar de la densa
oposición de la materia y que él supo manejar con maestría hasta el último
momento.
Esta vez triunfó el amor, se dijo, dejando
al lector un foro de discusión para remitir comentarios —pues sus opiniones
cuentan mucho— concluyó el artículo del “New Aging” que incluía una foto de la
feliz pareja sonriente, minutos antes del fatal desenlace.
Cuento by Yoxi
27-11-23
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