Amor de Hospital
Carlos, el anterior médico en jefe y sinodal de mis prácticas médicas, me conquistó desde el primer día, aunque después confirmé que yo no era la única. Carlos reinaba impunemente en el hospital, y con sus encantos varoniles y sus presiones laborales siempre obtenía lo que quería de las jóvenes residentes.
Esa
noche, después de salir de su turno, se vio involucrado en un terrible accidente
automovilístico que lo trajo en ambulancia de vuelta al hospital, pero en
calidad de fiambre. Después de habérsele practicado los primeros auxilios y
estabilizarlo, quedó a mi cargo.
Yacía
desnudo medio inconsciente apuntando al cielo, mientras yo lo acariciaba;
siendo como era, jamás me atreví a confesarle lo que sentía por él; cuando se
lo dije, abrió los ojos, me miró desganado y haciendo una mueca de aburrimiento
volvió a cerrar los ojos.
El
tiempo pasaba despacio, él inmóvil, conectado a varios aparatos que hacían
ruiditos de cuando en cuando, respiraba penosamente. Lo amaba pero al mismo
tiempo lo odiaba, le había entregado todo, y a él yo no le importaba. Ahora que lo
tenía en mis manos, se lo haría saber.
Ni
siquiera protestó cuando le dije que estaba aburrida. Que quería verlo por
dentro. Apoyar mi mano sobre su corazón, ya despojado de costillas, de jaulas, y
tenerlo en la mano latiendo hasta que se detuviera, sentir las válvulas
desesperadas en un abrir y cerrar a la intemperie. Sólo dijo que él también
estaba aburrido, Y que íbamos a
necesitar una sierra.
Cuento by Yoxi
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