El Club del Dinero

 

El Club del Dinero

Hace muchos años escuché el chiste de unos borrachitos que ya no tenían para pagar los pulques y uno de ellos le dice al otro: Pues tú que hablas inglés, diles que eres del Club del Dinero, para que nos fíen más pulquitos y seguir chupando. Yo era un niño y me quedé pensando si algo así podía hacerse para resolver los problemas económicos, esto es, que el dinero llegara de la nada solo con decir la palabra mágica, que sensacional sería. Con el tiempo me di cuenta que era solo eso, un chiste. Sin embargo, un día que el maestro hablaba de economía y explicaba cómo funciona el sistema financiero de un país y desde luego el mundial; pues me enteré que existe una economía mundial que es la que rige desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que es la Norteamericana, ya que el dólar es la divisa de cambio aceptada por todos los países del mundo para comerciar productos, según un acuerdo internacional y por la razón de su supuesta solidez, por lo  que obviamente a todos ellos en su momento les convino.

¿Y cómo existe tal cosa y no usar mejor la moneda de oro o plata de mi Huehuenchen querida? Pues según cuenta la leyenda, los gringos se hicieron muy ricos después de la II Guerra Mundial y que además, su moneda estaba garantizada por las reservas de oro del país, que se guardan celosamente en bóvedas inmensas. Luego me enteré que un aciago día de 1971 cambió la política del Gobierno gringo, a manos del entonces presidente Richard Nixon, y que su moneda hoy ya no está respaldada con oro hace más de cincuenta años, sino que ahora se “basa” en otros factores como: la confianza en el emisor —¿Cuál, de ellos?— la economía mundial, el libre mercado y lo que ellos quieran; la realidad es que pueden emitir dinero simplemente echando a andar su maquinita de billetes que tienen instalada en su casa de moneda. Según esto hay ciertas reglas que se supone siguen para evitar que suba la inflación, se caiga la economía y bla, bla, bla. Pero como son autónomos e independientes, pues hacen lo que se les viene en gana. Y así pues, como el borrachito que pensaba que el dinero venía de la nada, pues ellos, cuando quieren, generan dinero de la nada para su beneficio —aunque digan lo contrario, hay muestras de ello— Luego lo prestan al interés que les conviene y esto les proporciona pingues ganancias, nomás porque quieren y pueden. Luego me enteré que existen otros órganos reguladores  como el  Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional —manejados por un comité multinacional, pero que al final de cuentas, son los mismos gatos pero de angora— Y claro, hay bancos locales en cada país, que para variar, obedecen las reglas que estos órganos dictan, so pena de que ya no les prestan más dólares para comprar los productos que les venden.

Existen también ciertos personajes —ocultos tras bambalinas— que son los verdaderos dueños del dinero y que mueven los hilos de la economía a su favor, siempre ganan y son los más ricos del mundo, léase: Rothschild´s, Rockefeller´s y otras familias menos conocidas aunque putrefactas en lana; que invierten “su dinero” en estos órganos, para que a su vez lo presten a otros países, cobrándoles tales intereses, que estos pobres siempre estarán endeudados por la gracia del favor —igualito que en la tienda de raya del conquistador—Y lo peor es que de repente y sin aviso, este ventajoso negocio-sistema entra en crisis: Porque se cayó la bolsa, hubo una depresión, por el precio del petróleo, la quiebra de un Banco, la guerra contra el terrorismo, etc. Y se llevan de corbata a todas las economías del mundo, lo cual me parece además maligno, ellos la tocan, la bailan y si algo sale mal, pues todos los demás países pagamos la cuenta.

Lógicamente la clase política, —Que pidió el dinero y al terminar su periodo se pinta de colores— le endosa la deuda a sus ciudadanos, no sin antes clavarse una parte, por lo que los ciudadanos de a pie, ya no se explican el porqué cada vez están más fregados, les sube el precio de todo, aun habiendo entrando al “primer mundo” siendo que nunca han parado de trabajar, y ahora resulta que el fruto de su trabajo ya no les alcanza para vivir y tienen que salir a trabajar todos, hasta la mujer, para seguir viviendo igual o peor que hace cinco o diez años; y los políticos, ricos y cachetones les contestan que la culpa es de la inflación, de la recesión mundial, del precio del petróleo, que se cayó la bolsa y que a Chuchita la bolsearon. Y no habiendo para donde hacerse, pues ni modos, a seguir pedaleando. Y me pregunto ¿qué culpa tenemos nosotros los trabajadores de la infamia de esta gentuza y de la rapacidad de los políticos, que un día decidieron que este país de pobres entrara a la economía del primer mundo, solo para endeudarnos, comprar bienes y servicios que no necesitamos y que ya no podemos pagar, pues nuestro trabajo casi no vale nada —que también es un artificio del gobierno para fregarnos— nosotros sabemos que el dinero se genera por el trabajo, y que no surge por generación espontanea en los bancos ni en las bolsas de valores del mundo como pretenden estos agiotistas globales.

Me parece perverso que un grupo de malos mexicanos pidan dinero prestado a estos Bancos, según para el desarrollo del país, y se lo gasten en sueldos de fábula, viajes, guaruras, lujos personales, prestaciones infames o simplemente apropiándoselo abusando del poder, sin cumplir con el propósito para el cual debió ser destinado; Y luego lo hayan endosado olímpicamente a un pueblo que lleva 5 siglos trabajando como mula, pobre, y que ahora además ¡está endeudado con dinero que ni siquiera olió jamás!

Eso si, como en todo país platanero, existe un pequeño grupo de ricos de abolengo y empresarios, que aliados con gobiernos corruptos, siguen en la conquista y se están haciendo cada vez más ricos, solapados por los medios que siempre hablan bien de ellos y justifican cualquier entuerto, y lo más lindo, con dinero gratis que le birlan al pueblo, eso se llama robo.

Antes el país producía su propio alimento y los productos de primera necesidad, se podía vivir con lo que había, pero un día, se le ocurrió a un grupo de políticos bandidos empezar a hipotecar el país, según ellos “En aras de la modernidad, del progreso y del desarrollo” pero el resultado ha sido desastroso y es que seguimos teniendo un país rico lleno de pobres, entonces ¿Dónde va a parar nuestro trabajo y todo dinero que genera? Algunos empresarios se han hecho ricos históricamente, por ejemplo con el henequén en la península, o en las haciendas de casi todo el país, explotando a la gente, pagándoles salarios de hambre, o en especie en una tienda de raya, para asegurarse que seguirán trabajando para ellos, pero que serán cada vez más pobres y permanecerán endeudados para siempre; mientras los patrones seguirán siendo siempre ricos, siguiendo los más puros lineamientos medievales que les heredaron de la conquista los invasores gachupines, de que solo ellos podían ser ricos porque así lo quiere Dios, el Santo Papa y el Rey de España, que les entregaron estas tierras como suyas y fuera con los indios ignorantes, a trabajar como esclavos.

Pero resulta que las presiones de fuera, de la élite mundial, nunca pararon y ahora son más fuertes que nunca, dispuestos a apropiarse de las riquezas del país a como dé lugar —y que conste que los gringos, tan cuates como son, ya nos robaron más de la mitad del territorio— mientras estos méndigos próceres de pacotilla nunca fueron capaces de defenderlo, estaban tan ocupados robando y peleándose por el poder que ni lo vieron —o si lo vieron tampoco les importó mucho que digamos— siempre sucumbieron a la tentación de ser más ricos ellos. Empezaron a malbaratar lo que quedaba del país poco a poco: el oro, la plata, el petróleo, los minerales, la electricidad y muchas otras cosas más; aceptando contratos leoninos de empresarios extranjeros, pero eso sí, cobrando un muy buen moche y así siguió el saqueo del país hasta nuestros días.

Con los años llegaron los gobiernos de los licenciados, —trinches licenciados, decía mi papá— pues nunca vio la suya, vivió lo suficiente para ver como todo lo hacían para su beneficio personal, con leyes sesgadas, aplicadas con dolo por jueces corruptos, vendidos al mejor postor —eso sí muy solemnes— Terminaban por quedarse con la gallina, el dinero, los huevos y colgar de los ídem al que los producía y que era el agraviado.

Cuando mi padre terminó su vida laboral y no le quisieron pagar la liquidación que le correspondía “por Ley” por sus 25 años de servicio; desesperado se fue al tribunal de conciliación y arbitraje, donde le asignaron un abogado de oficio que elaboró la demanda, se  ilusionó tanto al principio que lo vi sonreír, pero  su caso siguió por laberintos burocráticos insondables, hasta que después de un buen tiempo comentó, ya menos contento: Nos vamos a la suprema corte de justicia, y ahí sí que se hará justicia… pero nada; hete aquí que perdió la demanda; Sobornaron al juez y al abogado, por eso nunca los quiso.

Pero lo peor aún no había llegado; a pesar de tener al país cada vez mas pobre y endeudado, pues resulta que anuncian con bombo y platillo que el próximo presidente —de la dictadura perfecta— iba a ser un economista y que estos “nuevos políticos” sí que sabrían como manejar la economía del país.

Que chasco, se trataba del un tipo despreciable que se ganó el mote de el innombrable, quien dejó al país más pobre y más endeudado que nunca —hasta ese momento, después nos fue aun peor— pero eso sí, él salió hinchado de billetes a vivir de pocas tuercas en Europa y hasta su hermano incómodo saco para él solito 100 millones de dólares; y aunque lo metieron a la cárcel por un tiempo para hacer la finta, nunca supimos que se devolviera  al  pueblo de México ni un céntimo de lo que se robaron: tan solo nos dejaron devaluaciones acumuladas de más del 10,000%. Por lo que decidieron sabiamente el quitarle tres ceros a la moneda ¡que desfachatez! Yo pagaba una modesta vivienda y como  los Bancos nunca pierden, las mensualidades se volvieron impagables y perdí la casa. Y así hubo gente que lo perdió todo, aumentó la pobreza y la deuda en dólares, muchos empresarios endeudados reventaron. Y este político cínico y sus sucesores, todavía andan por ahí pavoneándose como si nada, claro que ellos si sabían cómo gobernar, pero como gobernar robando impunemente, engañando con su lemas hipócritas: “La solución somos todos”, “Arriba y adelante”,” Nuestros impuestos están trabajando”, “Por el bienestar de la familia” ¡Siempre la de ellos, claro!

Y aun no llegaba lo peor, pues el pueblo, aunque hundido entre sangre sudor y lágrimas, sobrevivió a estos vivales. Intelectuales, se decían algunos y muy preparados según ellos, que trajeron una nueva doctrina económica llamada neoliberalismo; provenía de las más afamadas universidades del EU y de Europa y la infiltraron en la UNAM: Consistía en vender todas las empresas del Estado —sin importar si eran estratégicas o no— para dejar que los empresarios, nacionales y  extranjeros, se mandaran solos, en un supuesto libre mercado, y que según su teoría, solitos se iban a auto regular, nada más falso. Vendieron así los Bancos —Que habían expropiado-robado previamente a sus legítimos dueños— y empresas del Estado a sus cuates por bilimbiques, quienes las manejaron con las patas hasta quebrarlas, con su más puro estilo fifí de vida. Que no fue el caso de Teléfonos que  siendo un monopolio muy rentable es intocable, y que conste que existe una ley anti monopolios pero ¡Tómala barbón! Que les vale y les sigue valiendo a pleno día, bajo el sol y a la vista de todos los mexicanos y mexicanas. Perdón me afoxé.

Bueno volviendo al neoliberalismo, que no tiene nada que ver con Neo el personaje de la película Matrix que salva a la humanidad —bueno fuera que todos identificaran al verdadero Neo mexicano y dejaran de golpear a su Gobierno—  pues resulta que esta doctrina económica la aplicaron en todo el mundo: en Inglaterra, EU, Europa y otros países, también con funestos resultados, tal parece que el objetivo era reventar la economía del mundo y la verdad que ya casi lo logran. Lo cual nos deja vislumbrar un plan todavía más perverso y macabro que viene del exterior, de un grupo de multitrillonarios, digamos los dueños del “Club del Dinero” de los que ya hablamos un poco y que pretenden crear un nuevo sistema económico mundial, porque el actual ya se lo gastaron. Donde su “legítima pretensión” es que seguirán siendo los dueños del nuevo dinero, de la institución que lo maneje, pero ahora, desapareciendo a todas las naciones, creando un nuevo orden mundial, controlado y gobernado por ellos.

Y nosotros —la raza de bronce— obviamente no entramos en sus planes, les sobramos, ¡porque ya somos muchos pué! Un auténtico complot para dominar y gobernar el mundo entero a su antojo en un sistema de gobierno global —como lo fue el Imperio Romano en su tiempo— por medio de una coalición político-económica y religiosa para cerrar la pinza, liderada por un hombre carismático. ¿Suena como el anticristo del Apocalipsis no? Pues si señores ni más ni menos así es y todo apunta ya en ese sentido, nos encontramos casi en el fin de los tiempos según la profecía bíblica. Todas las señales ya están dadas y la presión que ejerce el viejo sistema corrupto al Gobierno de México abona a esta teoría, indicándonos que estos apátridas neoliberales, fueron solo unos títeres que obedecían a sus patrones extranjeros, para comprometer a México al poder económico global que ya nos controla, y que los ha hecho ricos y poderosos a muchos, —algunos también, se creen ahora guapos y respetables— aunque cada vez que dilapidaron una empresa del país, feamente se llevaron siempre su buena tajada del pastel.

El Gobierno actual les está siendo un obstáculo a este poder externo y por eso lo calumnian diariamente con mentiras y sin el más mínimo pudor, acusándole hasta un Payaso de la tele  y su Patiño, de los vicios del sistema anterior, como si no se diera cuenta de la verdad la mayoría del pueblo. Este Gobierno, contrario a los intereses neoliberales, va a hacer que México lindo nos dure tal vez un poco más, pero la vendimia de la que fuimos objeto y las condiciones de dependencia en que se encuentra el país ante el capital extranjero, es decir ante los Estados Unidos, no nos va a salvar cuando llegue el fin de la película.

 Y eso es muy sencillo de entender y tal vez venga más rápido de lo que se imaginan. Tan rápido como que la economía gringa colapse por causa de su impagable deuda externa de trillones de dólares —cosa que puede suceder en cualquier momento— esto es, que casi todas las condiciones para la hecatombe global ya están dadas, solo falta algo, algún detalle que espera este infame “Club del Dinero” para completar el cuadro y continuar con su nefasto propósito de quedarse con todo. Porque ya existe una crisis económica mundial con el mentado neoliberalismo y el reloj sigue contando en nuestra contra.

¿Cuáles serían los pasos probables que seguirán?

-        La economía gringa se cae, el dólar se devalúa cañón.

-        Se colapsa La economía del mundo y viene una crisis económica global, tal vez combinada con una nueva pandemia más letal todavía.

-        Esto ocasiona caos, rebeliones, guerras y hambre. Amén de fenómenos climáticos, fenómenos geológicos y fenómenos astronómicos. Que están ya profetizados y que vienen de pilón.

-        Desde EU, apoyados con sus aliados, su poderío militar, el Club del dinero Global y la religión de Roma, imponen un nuevo orden mundial para supuestamente “salvar al mundo del caos”

-        Los gobiernos nacionales desaparecen y los presidentes se vuelven una especie de virreyes, a las órdenes y al servicio de este poder global.

-        Se crea una nueva moneda seguramente electrónica, nadie puede comprar ni vender fuera de este sistema.

-        Empieza el rescate económico condicional de los países, donde se les obliga a comprometer todos sus recursos naturales y riquezas, mismas que pasan a ser propiedad de este nuevo estado mundial.

-        Se unifica un solo sistema político-económico y una sola religión con carácter obligatorio.

-        Los disidentes son arrestados y ejecutados por estar en contra del nuevo sistema “salvador de la humanidad”

-        Se reorganiza el trabajo y ahora nos convertimos en empleados, o mejor dicho esclavos de este nuevo sistema global.

-        En un afán de optimizar recursos, los enfermos, los discapacitados y los viejos son eliminados por no ser productivos y todo en nombre de la “supervivencia de la humanidad” —Ya lo mencionó el malvado del vil wey, digo del Bill Gates, que somos muchos.

-        El nuevo sistema mundial es plenipotenciario y decide quien vive y quien no, probablemente los que no son de raza pura sean explotados hasta la muerte y se les prohíba tener descendencia.

-        Este final fue profetizado en la Biblia hace 2000 años y es un tiempo conocido en el libro de Apocalipsis como “La gran tribulación” que dura por un periodo de siete años.

-        Luego el gobierno mundial se vuelve más duro y lo que parecía la panacea, la solución perfecta elucubrada  por los hombres para salvarnos, se convierte en la peor pesadilla jamás vivida por la humanidad. Pero cuando todo parece perdido…

-        Jesús regresa a la tierra —como lo prometió— resucita a los muertos en la fe, transforma a los creyentes vivos y se los lleva con él.

-        Acto seguido, Jesús con su ejército de ángeles destruye a  las naciones junto con el poder global impío, identificados en la Biblia  como el Falso profeta, El Anticristo, La Bestia y la Gran Ramera.

-        La tierra queda destruida y desolada por 1000 años.

-        Después de 1000 años, los impíos resucitan para juicio y son condenados y arrojados al lago que arde con fuego y azufre, junto con Satanás,  sus demonios y la muerte, donde serán exterminados para siempre.

-        La tierra es recreada y convertida en un paraíso ya sin maldad, y los santos vienen a poblarla nuevamente para  vivir eternamente.

He aquí que vengo pronto y mi galardón conmigo, para pagar a cada uno de los hombres de acuerdo a sus obras. (Apocalipsis 22:20)

Se hizo un gran silencio en el Teatro, mientras aparecía en la pantalla de fondo una imagen de los últimos cinco ex presidentes, que después se fue desvaneciendo para dejar lugar a la imagen de un jinete vestido de blanco, montando un caballo blanco también, viniendo en las nubes del cielo con un ejército de miles de millones de ángeles y abajo se lee el versículo bíblico de Apocalipsis.

Las luces del Teatro se encienden y el murmullo de los espectadores llena la sala.  El presentador da las gracias a la audiencia por su atención, hace una reverencia y alguien le empieza a aplaudir, el resto del público, como volviendo de un letargo también comienzan a aplaudir, mientras el presentador, dando las gracias y haciendo caravanas sale del escenario.

Juan y Petra se voltean a ver asustados, Petra le dice: Ya lo viste, ¿Qué vamos a hacer Juan? él calmado le responde: Nos vamos a echar un chocolatito con churros aquí a la vuelta en El Moro mi Petra, y luego, ya Chávez.

Falso Relato by Yoxi

9/11/2021

 

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