Una visita al cielo


Una visita al cielo

Paola estaba fascinada, como en un sueño, paseaba por caminos de oro y gente linda, todos vistiendo blancas túnicas romanas, disfrutando la vida entre bosques, castillos y parajes de ensueño. No recordaba bien cómo llegó hasta ahí pero ¿A quién le importaba? no tenía resaca y se sentía como de quince años en un cuerpo de amazona.

Caray, no sé qué pasó, estábamos celebrando y de repente esto, Todo parece tan real, ¿Será que el barman me puso algo en la bebida?

Una fresca brisa soplaba agitando suavemente su blanca túnica de seda, haciendo volar su pelo rubio; Al acomodárselo algo llama su atención, es una valla de oro a la orilla del camino. Se acerca y mira a la distancia algo raro: claramente ve a sus padres quemándose y sufriendo al otro lado de un abismo que les separa.

La escena es dantesca, el tormento indescriptible, los demonios que los torturan son horribles y despiadados; les castigan una y otra vez burlándose de ellos a carcajadas. Paola siente que se le sale el alma al verlos y sin soportarlo más grita histérica ¡No! cae de rodillas junto a la valla sollozando y vociferando.

— ¡Esto no es justo! ¿Dónde estoy? esto no es el cielo, ¡Es una maldita pesadilla!

— ¡Mamá, papá!  —Les grita y ellos voltean, la ven a la distancia y le contestan agitando sus manos.

— ¡Hija, hija, sácanos de aquí, ayúdanos por favor!

— ¡Santo cielo, esto no se vale! ¡Ellos son gente buena! ¡Porqué!

Se tira al suelo, se revuelca y lloriquea hecha una Magdalena. La gente al pasar la mira indiferente  y se aleja recelosa. Después de un rato se le pasa la pataleta y levanta sus 1.70m. de furiosa masa celestial; su rubio cabello está todo desarreglado y unas mechas le caen sobre la cara, tiene corrido el rímel, se rompió una uña y su túnica —tan blanca— está ahora arrugada y manchada del hollín que había en la orilla, proveniente del fuego del otro lado. Su cara demudada de ira y sus lindos ojos verdes enrojecidos por el llanto, ahora destellan venganza amenazantes. Su dolor se ha transformado en ira fuera de control… 

— ¡Esta es una maldita broma macabra! ¡Quién administra este roñoso lugar! ¡Qué clase de monstruo puede hacer algo así! ¿Acaso un retrasado mental?  ¿Y encima me lo muestran abiertamente?  ¡No tienen madre, esto no se va a quedar así, me van a oír!

Indignada se dirige al área de admisión, llega a una reja de oro que está abierta, pero la flanquean dos ángeles que le cierran el paso.

   ¡Ey ey ey, a donde cree que va damita, no puede pasar!

   ¡Fuera de mi camino par de inútiles! —Les grita— Y con certeros movimientos y gritos de kung fu los neutraliza y los quita de su camino.

Cruza el portal de acceso y suenan las sirenas celestiales, se cierran todas las compuertas, destellan  infinidad de luces rojas, y un faro buscador de luz blanquísima la sigue.

Una legión de ángeles armados con espadas de luz aparece, la rodean y se escucha una voz profunda que sale de todos lados que ordena:

   ¡De rodillas y con las manos a la cabeza!

Ella se asusta al ver tal despliegue de fuerza y obedece. Un ángel la esposa con las manos a la espalda y entre cuatro ángeles enormes se la llevan a un cuarto de interrogatorio, donde todo también es de oro.

Después de un rato de espera, se abre la puerta y entra un ser luminoso de impresionante belleza que trae una carpeta, la mira, mueve la cabeza negativamente, azota la carpeta en la mesa, voltea la silla, se sienta al revés y la interroga.

    ¿Nombre y apellidos?

    Paola Becerra del Campo para servirle.

   ¿Qué estaba intentando hacer señorita, por qué se mete a un área restringida sin permiso y escandaliza?

   Quiero hablar con el Director o el responsable de este lugar, tengo una queja muy seria que presentar.

   Yo manejo este lugar, pero si no tiene inconveniente, yo la voy a interrogar primero ¿Sale? ¿Está usted consciente de que iba ahogada de borracha manejando a exceso de velocidad una camioneta de lujo propiedad de la Compañía, y que se estampó detrás de un camión de la basura?

    No señor, nada de eso es cierto, no recuerdo nada.

 Pues claro, si iba ahogada de borracha. Entonces no recuerda que por imprudente usted provocó el accidente que mató a dos trabajadores de limpia y a sus tres acompañantes, que además venían sin cinturón de seguridad, violando el reglamento de tránsito, y violando el sexto mandamiento.

   ¿El reglamento de tránsito? ¿El sexto mandamiento? ¡A quien le importa eso, que iba yo a saber!

    La ignorancia de la Ley no la exime de su cumplimiento.

    ¿A si? ¡Entonces quiero hablar con mi abogado!

    No tiene abogado aquí señorita.

  Mire señor, yo solo quiero saber por qué están mis padres quemándose en el infierno.

  Permítame, abre la carpeta, revisa los papeles y lee: aquí dice que usted les pidió dinero prestado a sus padres para un negocio que fracasó, y cuando ellos le pidieron su dinero de vuelta, les dijo que se fueran al infierno, eso es violación del quinto mandamiento. ¿Explica esto su pregunta? Y ya que abrí la carpeta, existen muchos otros cargos en su contra, escuche esto:

o   Les prometió por Dios que les pagaría el préstamo y no lo hizo, violación del tercer y quinto mandamiento.

o   Tiene en su casa un altar a la santa muerte, violación del primero y segundo mandamiento.

o   Trae estampitas de la Virgen de la Llaga y de Santa Eduviges, virgen y mártir, en su bolso, más violaciones al segundo mandamiento.

o   Para escalar jerarquías y llegar a la Dirección de la Compañía, se acostó con tres de sus compañeros y luego los traicionó, violación del séptimo, noveno y décimo mandamiento.

o   Les robó los novios a dos de sus amigas por deporte y se acostó con el esposo de su mejor amiga para humillarla, más del décimo mandamiento.

o   Con mentiras y acusaciones falsas se deshizo de los gerentes que no le caían bien cuando la nombraron Directora. Violación del noveno mandamiento.

o   Hace mas de 20 años que no se para en una Iglesia. violación del cuarto mandamiento.

    ¡O sea que se voló todos los mandamientos güerita!

    ¿Y quién se cree usted para echármelo en cara?

    Soy el acusador.

    ¡Miente! si todo eso fuera cierto no estaría yo en el cielo, Dios siempre está conmigo, la Virgen de Zapopan siempre me oye, me cuida y me da todo lo que le pido, estoy aquí en el cielo porque lo merezco.

   ¿Y quién le dijo que está usted en el cielo?

    No me engañe. ¿Quién es usted?

    Me llamo Lucifer pero me puede decir... Lucy.

Paola siente que se atraganta al notar un cambio en la voz de su interlocutor, lo mira a los ojos, él le sonríe malévolamente y nota un raro destello de malicia en su mirada que le empieza a dar mucho miedo.

   ¿Dónde estoy entonces señor —contesta con voz temblorosa— muerta, viva, que está pasando?

    Pues a decir verdad se está muriendo, pero por causa de unas gentes ociosas que están orando por usted ahora mismo, parece que tendrá otra oportunidad; claro que si no la aprovecha, nos veremos después en la versión averno 5.0, que es donde está la verdadera diversión, para mí, claro.

   ¿Entonces mis padres se van a quedar ahí, en el infierno?

    ¿Ha leído alguna vez la Biblia?

    No señor, no me interesa, es lectura para pobres y es somnífera .

    Pues si quiere saber más de esto debió estudiarlo en la Biblia, aunque creo que ya es muy tarde para usted, pero en fin haga lo que quiera. Lo que le pareció el cielo es solo una recreación tridimensional hecha por computadora de doctrinas de hombres —inspiradas por mí por supuesto— una antesala para moribundos de quienes no se define aún su destino final. Yo personalmente la programé para beneplácito de los asistentes; les agasajamos con todo aquello que pensamos sería de su agrado. Pero cuando usted muera —Mira su reloj de reojo— se va a quedar quietecita, dormidita, hasta la segunda resurrección —la del juicio final de los perdidos claro— y espero que nos volvamos a ver en el lago que arde con fuego y azufre; le reservaré personalmente boletos para una trajinera tipo Xochimilco, con flores, pulque, birria y mariachis, será un placer atenderle; por cierto, me cayó muy bien güerita pero ya me tengo que ir, adiós.

La delicada operación quirúrgica para salvar a Paola está en proceso, pero al parecer hay complicaciones. Al borde del quirófano, un grupo de galenos y enfermeras la rodean ansiosos. El gráfico del monitor cardiaco se debilita cada vez más y más; los bips se vuelven más débiles y espaciados. De repente, el gráfico se vuelve una línea y un Bip continuo anuncia que cesó de latir su corazón. Le dan shocks eléctricos con el desfibrilador pero no responde —La perdimos —lamenta el doctor en turno— una enfermera la cubre con una sábana y el médico responsable sale a avisar a los familiares que esperan afuera. El llanto de la madre no se hace esperar y el padre la abraza. El cadáver será llevado a la morgue para iniciar los trámites correspondientes, les informan.

Para Paola todo quedó de repente en obscuridad y silencio; pero después de un tiempo —indeterminado para ella— siente mucho frío  y despierta; le falta el aire, no sabe pero está encerrada en un ataúd, que está dentro de un refrigerador enorme. Empieza a gritar por ayuda, a dar golpes y patadas para llamar la atención pero parece que nadie la oye.

Un asistente de la morgue entra en esos momentos, escucha como una voz lejana que se apaga y los golpes, busca el origen, es una de las gavetas inferiores; la abre, jala el cajón lentamente y cuando va a abrirlo, este se abre de un fuerte golpe. Paola se sienta dando un alarido estremecedor y toma una bocanada de aire fresco, el hombre  trastabilla hacia atrás y cae de espaldas apanicado.

Ella se baja como puede del ataúd, cojeando y tambaleante se dirige a la puerta, temblorosa agarra el picaporte que resbala en su mano al tratar de girarlo. Mientras tanto el hombre vuelve de su estupor, como un rayo toma un extinguidor, corre hacia ella y la golpea varias veces en la espalda y la cabeza, mientras masculla: ¡Toma, toma, maldita que casi me matas del susto! Lo siento pero tengo una familia que alimentar, y a mí no se me va a escapar ningún estúpido cadáver en mi primer día de trabajo. Para Paola regresa  la familiar obscuridad, pero ahora hay un extraño puntito blanco brillante en el centro de la pantalla que la intriga, poco a poco se va abriendo hasta revelarse como un largo túnel y en el fondo, que parece acercarse por si mismo, hay una luz  tan brillante que cegándola no le permite saber donde está, llega sin proponérselo hasta el umbral que se abre y lo cruza, ve siluetas por todas partes como sombras que se mueven y escucha murmullos como voces ininteligibles. Es entonces que escucha claramente esa voz profunda que le dice, bienvenida a casa.

 

Cuento by Yoxi

04/09/2020

 

Comentarios

LAURA GUTIERREZ ha dicho que…
Que gran manera de ponernos a recapacitar en nuestra relación con nuestro amado Padre. Nadie repara en el valor de la vida que DIOS nos ha regalado y entonces al llegar al final del ciclo viene los arrepentimientos cuando puede ser tan fácil y de forma gozosa reconocerle en vida porque Jesucristo vive en cada uno solo necesitamos abrirle el corazón para entregarnos para sentir esa GRAN DICHA!!

Felicidades y bendiciones estimado Yoxi !!!
JAIME_FRAGOZO ha dicho que…
Esta lectura te invita a un examen de todo lo que hemos echo en nuestra vida,solo le faltó tiempo para que le pagará a sus padres el dinero que les debia, osea falta la segunda parte jeje je.